Recoger y regoger….

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Hoy me he inspirado en no hablarles de salud sino de un tema tan cotidiano como el recoger en casa, he estado a punto de hablarles de otra cosa muy ajena de esta que era la balanitis pero pensando en toda la ropa que tengo por doblar me surgió el tema.

Lo de ser madre multitasking puede llegar a ser un verdadero reto y a veces frustrante cuando quisieras ver más orden del esperado y sobretodo cuando ves que has invertido horas en la casa y ves que de repente esa habitación que acabas de recoger y la has dejado pulcra, impoluta y radiante aparece misteriosamente  un manchurron producto de algún invento o material viscoso irreconocible realizado por algún enano invisible de la casa, o como mi alfombra que simula un césped la pobre esta llena de plastilina pero nada es lo que hay, paciencia.

Pues yo he decidido asignar tareas a cada uno, desde el pequeño hasta la mayor, cosas que les resulten sencillas y que en verdad puedan ser factibles para los peques, pues por ejemplo buscarles las parejas a los calcetines (esos que siempre se esconden), organizar los zapatos, doblar ropitas y llevarlas a sus cajones, organizar sus juguetes y cuentos, limpiar la mesa, bueno,poco a poco.

He de reconocer que cuando estoy acelerada y quiero hacer las cosas rápidas a veces lo he excluido del plan pero hay que tener paciencia e incluirlos en las cosas que también le llaman la atención, por ejemplo a mi mayor le encanta la cocina y trato de que cuando voy a preparar albóndigas, tartas o alguna cosa que le resulte divertida me ayude.

Hay cantidad de cosas que los peques pueden hacer y que no sean peligrosas en casa, además de inculcarles un sentido de responsabilidad, les hace sentir más seguro de poder ver una labor terminada por ellos mismos, al principio podemos reforzarles positivamente por lo realizado pero mientras más mayores se hacen deberán asumirlo como parte de una responsabilidad en que todos somos una familia y todos debemos de colaborar en mantener y cuidar de nuestro hogar.

Es importante que vean tanto a mamá y a papá involucrarse en la tareas domesticas y comprender que las tareas domésticas son de toda la familia sin distinción de sexo, este es mi lema “todos ensuciamos, pues todos limpiamos”.

Si nosotras hacemos diferencias con los chicos, como queremos que los futuros maridos de nuestras hijas, no sean machistas, debemos ir rompiendo con el sexismo en los quehaceres del hogar.

El crear un ambiente divertido también para realizar las labores pues es agradable para los peques pues podríamos poner música, después de realizar alguna labor  que vean por ejemplo la satisfacción de que la alfombra esta limpita y recogida y hay mismo poner cojines y ver una peli familiar, o explicarle que si todos colaboramos más rápido terminamos y luego hay más tiempo para compartir en el parque, en fin hay muchas cosas que se nos pueden ocurrir para que ellos se motiven a la hora de recoger.

Cuando me enfado pienso en que lo estoy haciendo como la madre de Novita que la pobre habla y habla y no ve resultados ,pero el otro día saliente de guardia me dijeron mis niñas cierra los ojos mamá y ven a ver una sorpresa, me habían guardado su habitación súper ordenada y estaban felices porque fue iniciativa propia y lo hicieron muy bien las dos, así que me di cuenta que vale la pena inculcar los buenos habitos y no tirar la toalla, nadie ha dicho que esto iba a ser fácil ,no lo es, pero deja grandes satisfacciones. No podemos caer en la desidia y creer que es una tarea imposible que se implique toda la familia a las labores.

Una idea que también les guía mucho y que suelo hacer en vacaciones cuando tienen más tiempo libre es escribirle en la nevera tareas e ir tachando las realizadas, puede ser que exista premio.

Un saludito papas y hasta otro post espero que les haya resultado útil y nos pueden dejar algún comentario sobre el tema.

He ganado unos kilitos…

¡Hola a todos, soy Lucía Moya, la matrona de este Blog.

 

Os traigo un post sobre un tema que a muchos nos ronda por la cabeza estos meses postnavideños, en los que quizá hayamos cogido algún kilo o nos hayamos pasado con la comida: la pérdida de peso.

 

Y es que por fin he encontrado un hueco para leer un libro que tenía pendiente, que me habían recomendado mucho: Mamá come sano, de Julio Basulto. En este libro el autor, experto nutricionista, ha recogido toda la información de los últimos estudios y publicaciones, para traernos la actualidad en nutrición antes, durante y después del embarazo. Aboga por seguir una alimentación saludable no solo durante estas etapas, si no durante toda la vida. La recomendación general es la siguiente:

 

Los patrones de alimentación que se relacionan con un mejor estado de salud cumplen tres características:

 

  1. Se basan en el consumo de alimentos vegetales poco procesados: frutas frescas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos y cereales integrales (arroz integral, pasta integral, pan integral)
  2. Hay una menor presencia de pescado, lácteos bajos en grasas y aceites vegetales.
  3. Existe un aporte muy bajo de cereales refinados (pasta blanca, pan blanco, arroz blanco, etc.), azúcar o productos azucarados (bollería, repostería, bebidas azucaradas), y carnes rojas y procesadas”.

 

Julio Basulto. Mamá come sano. Capítulo 1, página 37.

 

Partiendo de ese punto, si queremos perder peso lo primero que tenemos que hacer es calcular nuestro Índice de Masa Corporal (IMC), con la siguiente fórmula:

 

IMC = kg / metros2

 

Un resultado entre 18´5 y 24´9 indica un peso normal. En este rango una persona puede estar en normopeso pesando incluso más de 10 kg de diferencia. En estas diferencias pueden entrar la constitución, la alimentación, el ejercicio físico, o la preferencia de pesar un poco más o menos… que suele ser el motivo por el que generalmente nos ponemos a dieta.

 

Un IMC < 18´5 indica bajo peso, diferenciándose niveles de delgadez por debajo de ese valor.Un IMC > 25 indica sobrepeso y > 30 obesidad. En estos casos, puedes citarte con tu matrona para valorar tu alimentación, así como la necesidad de acudir al médico o a un nutricionista.

 

Bueno, vamos al grano de la cuestión, si hemos cogido algún kilo en navidades, cómo podemos hacerlo si:

 

  1. Estás buscando embarazo:

Siempre es bueno estar en un peso adecuado, pero es especialmente recomendable cuando se está buscando embarazo, porque puede reducir muchas complicaciones asociadas a la obesidad durante el embarazo, parto y puerperio. Además, estar en normopeso contribuye a mejorar la fertilidad, así como no fumar y no beber alcohol.

 

Si no estás embarazada y quieres perder peso, puedes hacer una dieta para perder esos kilos que quieres quitarte. Pero más que una dieta restrictiva lo ideal es revisar tu alimentación y ver si hay excesos, si faltan alimentos sanos… En definitiva, intentar ajustarla a la recomendación de Julio Basulto que os dejaba más arriba.

 

Una vez que se deja de comer dulces de navidad, cenas copiosas y se limita el alcohol, probablemente vuelvas a tu peso en unas semanas. Las dietas muy restrictivas que prometen bajar rápido de peso no son recomendables, además de que, después de acabarlas, suelen volverse a coger rápidamente los kilos que se han perdido.

 

Una alimentación saludable unida al ejercicio físico diario debe ser suficiente para que una persona sana se encuentre en normopeso.

 

Si estás buscando embarazo, las últimas recomendaciones incluyen tomar sal yodada a diario y un suplemento de 400 microgramos de ácido fólico cada día.

2.Si estás embarazada:

El embarazo NO es un buen momento para perder peso. Tampoco para hacer una dieta restrictiva (aunque nunca lo es) porque el bebé necesita un aporte de nutrientes para crecer y desarrollarse de una manera adecuada.

 

Un IMC < 18´5 indica bajo peso, diferenciándose niveles de delgadez por debajo de ese valor.Un IMC > 25 indica sobrepeso y > 30 obesidad. En estos casos, puedes citarte con tu matrona para valorar tu alimentación, así como la necesidad de acudir al médico o a un nutricionista.

 

Bueno, vamos al grano de la cuestión, si hemos cogido algún kilo en navidades, cómo podemos hacerlo si:

 

  1. Estás buscando embarazo:

Siempre es bueno estar en un peso adecuado, pero es especialmente recomendable cuando se está buscando embarazo, porque puede reducir muchas complicaciones asociadas a la obesidad durante el embarazo, parto y puerperio. Además, estar en normopeso contribuye a mejorar la fertilidad, así como no fumar y no beber alcohol.

 

Si no estás embarazada y quieres perder peso, puedes hacer una dieta para perder esos kilos que quieres quitarte. Pero más que una dieta restrictiva lo ideal es revisar tu alimentación y ver si hay excesos, si faltan alimentos sanos… En definitiva, intentar ajustarla a la recomendación de Julio Basulto que os dejaba más arriba.

 

Una vez que se deja de comer dulces de navidad, cenas copiosas y se limita el alcohol, probablemente vuelvas a tu peso en unas semanas. Las dietas muy restrictivas que prometen bajar rápido de peso no son recomendables, además de que, después de acabarlas, suelen volverse a coger rápidamente los kilos que se han perdido.

 

Una alimentación saludable unida al ejercicio físico diario debe ser suficiente para que una persona sana se encuentre en normopeso.

 

Si estás buscando embarazo, las últimas recomendaciones incluyen tomar sal yodada a diario y un suplemento de 400 microgramos de ácido fólico cada día.

2.Si estás embarazada:

El embarazo NO es un buen momento para perder peso. Tampoco para hacer una dieta restrictiva (aunque nunca lo es) porque el bebé necesita un aporte de nutrientes para crecer y desarrollarse de una manera adecuada.

 

Generalmente las mujeres muy delgadas ganan más peso durante el embarazo. Las que están en normopeso se ajustan más a las recomendaciones que damos matronas y ginecólogos (unos 9 a 12 kg), aunque la mayoría gana alguno más. Y las que tienen sobrepeso ganan menos, probablemente porque al hacer una dieta más saludable, pierden algún kilo suyo, solamente suelen aumentar los kilos que se deben al bebé, la placenta, el líquido amniótico…

 

Entonces, si estas embarazada, no debes hacer una dieta baja en calorías, pero sí seguir una alimentación saludable basada en las recomendaciones de la tabla anterior, acompañado de ejercicio físico diario adecuado a tu embarazo y capacidad física.

3.Después de embarazo:

Si has adquirido buenos hábitos antes o durante el embarazo, simplemente tienes que seguir manteniéndolos.

En el parto se pierden unos 5 kilos: el peso del bebé (de 2´5 a 4 kg de media), la placenta (unos 500gr), el líquido amniótico (unos 800 gr), el sangrado postparto (unos 500ml)…

Es posible que los primeros días postparto notes un aumento de orina y sudor, es un mecanismo del cuerpo para perder los líquidos retenidos durante el embarazo.

 

Pero aún así, suelen quedar unos kilos que se asocian al acúmulo de grasas en caderas, como reserva para la lactancia materna. Por tanto, si sigues una alimentación equilibrada y das el pecho, probablemente pierdas, como la mayoría de las madres lactantes, entre 0´5 y 1 kg cada mes.

 

Si asocias ejercicio físico, la recuperación del peso será más rápida, además de tonificar el cuerpo y disminuir el riesgo de trombosis. Una manera divertida de hacer ejercicio físico en el postparto es hacer ejercicio con tu bebé. Hay tablas muy completas que ayudan a la recuperación física de la mamá, y que a la vez estimulan al bebé. Acude a las clases postparto de tu matrona y pregunta por estos ejercicios, en muchos de los Centros de Salud se hacen estas tablas.

4.Los papás

Me imagino que a estas alturas lo habréis adivinado: alimentación saludable basada en las recomendaciones de Julio Basulto, eliminar (o al menos disminuir) el alcohol, realizar ejercicio diario…

Bueno, lo que os he contado no es ninguna novedad pero realmente son las mejores recomendaciones que os puedo traer. Además, si adquirimos buenos hábitos, se los transmitiremos a nuestros hijos, por lo que serán niños más sanos, con menos riesgo de obesidad infantil, un problema de salud cada vez más frecuente en nuestro entorno.

 

Espero vuestros comentarios y que me contéis como es vuestra dieta, y os recomiendo mucho que os leáis el libro que os he recomendado (prometo que no me llevo ninguna comisión por publicitarlo, ¡simplemente me ha encantado!) porque vais a encontrar muchas recomendaciones muy útiles y, sobre todo, basadas en la evidencia científica, por lo que serán totalmente adecuadas para vosotros y vuestros bebés.